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Los poros de las planchas de colágeno son de
un tamaño óptimo, de tal modo que no permiten que el colágeno se
seque y no ofrece resistencia a la penetración del tejido de
granulación.
Aplicado sobre una herida, este material,
semejante a una esponja plástica, absorbe las secreciones
cargadas de células. Por desintegración de los leucocitos se
libera una proteasa, que se supone es la responsable de la lenta
lisis del colágeno.
El colágeno es desintegrado en partículas que
no producen efecto antigénico. Los aminoácidos y péptidos
resultantes pueden, probablemente, ser reutilizados merced a la
difusión a través del tejido de granulación. A pesar de estas
lisis, permanece inalterado el contacto entre la plancha del
colágeno y el lecho de la herida.
Vale, decir que, entre el lecho de la herida y
la plancha de colágeno se mantiene constante: pH, niveles
iónicos, composición proteica, elementos celulares y oxígeno.
A través del funcionamiento capital de la
plancha de colágeno, se produce la absorción de las secreciones
de la herida. Las secreciones, por contener leucocitos actúan a
manera avanzada defensiva. |